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¿Qué es y qué no bullying escolar? Guía definitiva

El pasado 2 de febrero, recibimos en el Buckingham School al experto y psicólogo José Fernando Mejía, director de Aulas en Paz, en la charla a nuestros padres de familia “No todo es bullying”. En este artículo, queremos compartir con ustedes los valiosos consejos de Mejía, enfocándonos en comprender qué es y qué no es el bullying escolar. “Lo más importante es que nuestros hijos sean felices en un entorno seguro” recalca Mejía.   

¿Cómo identificarlo? ¿Cuáles son los mitos y creencias más comunes? ¿Qué herramientas pueden aplicar los padres desde casa para prevenirlo? Descúbrelo a continuación.  

¿Qué es y qué no es el bullying escolar? 

Según Mejía, el bullying no se trata de un simple conflicto entre iguales ni una agresión esporádica, por eso es importante diferenciar los conflictos de las situaciones de bullying. 

Las situaciones conflictivas se presentan cuando dos o más partes sostienen posiciones opuestas, lo que sucede a menudo siendo así parte integral de nuestra vida. Realmente los conflictos son constantes oportunidades para fortalecer nuestras relaciones. “Los conflictos no son ni buenos, ni malos. Bueno o malo es la forma en la que los manejamos”, dice el experto.   

Como el bullying no es un conflicto común, requiere un enfoque diferenciado. “Se debe saber qué herramientas utilizar para no empeorar las situaciones”, señala Mejía. El bullying se manifiesta como una forma de agresión deliberada, repetitiva y sistemática, caracterizada por un desequilibrio de poder donde la víctima se encuentra en una posición vulnerable y sin recursos para defenderse. 

Lista de chequeo para saber si una situación es bullying 

1. Se agrede intencionalmente a otra persona. 

En el bullying, la agresión no es accidental ni impulsiva; más bien, es un comportamiento consciente destinado a causar daño emocional, físico o psicológico a la víctima. 

 2. La misma persona o grupo realiza las agresiones durante un tiempo. 

La repetición sistemática en el bullying implica que las agresiones no son eventos aislados, sino patrones consistentes de comportamiento hostil. Esta sistematicidad amplifica el impacto negativo en la víctima y establece un ambiente agresivo a lo largo del tiempo. 

 3. La víctima es vulnerable y carece de recursos para defenderse. 

El desbalance de poder subraya la disparidad entre el agresor y la víctima. La víctima se encuentra en una posición de vulnerabilidad, ya sea debido a diferencias físicas, emocionales o de estatus social. Este desequilibrio dificulta que la víctima se defienda de manera efectiva. 

Adicionalmente, Mejía destaca la importancia de desafiar los estereotipos sobre los bullies, ya que estos no siempre cumplen con expectativas preconcebidas: “Nos imaginamos al bully con un hombre grandote y malote o una mujer fuerte, poderosa y con cara de mala. En realidad, muchas veces es lo contrario. El bully puede ser pequeño, pero con mucho carácter”. 

Ciberbullying vs bullying tradicional 

José Fernando Mejía destaca que cualquier agresión por medios electrónicos constituye bullying de inmediato. A diferencia del bullying tradicional, el ciberbullying se caracteriza por la posibilidad de anonimato, mayor velocidad y alcance, así como una alta probabilidad de repetición. La tecnología intensifica el desbalance de poder, y las víctimas enfrentan una menor posibilidad de escape. 

Mitos y creencias comunes sobre el bullying 

En su charla Mejía destaca la importancia de desmitificar algunas ideas erróneas que rodean al bullying:  

  • “Eso es problema de otros” 

Mejía nos alerta sobre la posibilidad de que el bullying escolar pueda pasar desapercibido, sobre todo para los adultos, subrayando la necesidad de estar atentos a las señales que se puedan presentar. Cuando en un grupo se presentan situaciones de bullying todos son parte de la solución, especialmente los observadores porque tienen empatía y carácter para identificar cuando una situación es nociva para alguien y pueden hacer llamados para detener la situación.  

  • “Solo ocurre entre adolescentes” 

Erradicar la idea de que el bullying es exclusivo de la adolescencia es fundamental. Mejía recalca que este comportamiento puede manifestarse en todos los niveles educativos, desde preescolar hasta los grados más avanzados. Reconocer esta realidad es esencial para implementar medidas preventivas.  

  • “La manzana podrida” 

En el bullying no hay una persona o personas malas que deben quitarse o castigarse de forma desmedida para que aprendan. Debemos superar la tendencia a identificar un único culpable en situaciones de bullying. Es realmente un fenómeno social donde todos tenemos un papel determinante en su abordaje y disminución. En lugar de buscar chivos expiatorios, es crucial comprender los diversos factores que contribuyen a la conducta agresiva. La respuesta adecuada implica consecuencias firmes, pero no punitivas, y busca abordar las raíces del problema de manera constructiva. 

¿Cuál es el rol de los Padres? 

José Fernando Mejía enfatiza en el papel esencial de los padres en abordar el bullying escolar desde casa. Algunas pautas incluyen ser ejemplo y enseñar a controlar las emociones y evitar reacciones impulsivas; así como, no abordar la situación regañando o agrediendo a los hijos, o invitando a los hijos a responder con acciones de agresión de ninguna índole. Además, ser agentes de cambio y no convertirse en parte del problema, haciendo preguntas y guiando a los hijos en la mejor solución y la definición de acciones que desalienten el bullying o la exclusión con sus amigos, sobretodo porque el cambio en la dinámica del grupo es crucial para combatir el bullying. 

Comprendiendo las características del bullying, deconstruyendo mitos y asumiendo un rol activo como padres, podemos contribuir a construir comunidades escolares más seguras y pacíficas. La prevención y la acción son claves para erradicar el bullying escolar. 

Perfil del expositor: José Fernando Mejía 

José Fernando Mejía es psicólogo de la Universidad de los Andes con Maestría en Educación de la Universidad de Harvard. Actualmente es director del Programa Aulas en Paz, que nació en la Universidad de los Andes en el 2005. Ha sido consultor para el Misterio de Educación en Colombia y en Perú, así como para el BID, la OEA y el Banco Mundial.