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Fomentar la resiliencia en niños y adolescentes para enfrentar desafíos académicos

Los niños y adolescentes enfrentan una variedad de desafíos, desde la presión de las tareas y exámenes hasta la adaptación a entornos de aprendizaje nuevos y cambiantes, y esto solo a nivel académico. Afortunadamente, con el apoyo y las herramientas adecuadas, estos jóvenes tienen la posibilidad de fortalecer su resiliencia, una habilidad vital para superar estos obstáculos y prosperar en su trayectoria educativa y en todos los ámbitos de la vida.

La resiliencia no es simplemente la capacidad para recuperarse de los desafíos, sino la habilidad para adaptarse, aprender y crecer a partir de ellos. Por eso, cuando se fomenta la resiliencia, se les equipa con la confianza, la perseverancia y la capacidad para manejar los desafíos académicos que se les presenten.

A continuación, exploraremos qué es la resiliencia, cómo se manifiesta y algunas estrategias clave para fomentarla en los jóvenes.

Qué es la resiliencia

La resiliencia se define como la capacidad de adaptarse y recuperarse de las adversidades, los desafíos, los traumas, las tragedias o las fuentes significativas de estrés.

En el contexto académico, esto podría traducirse en superar una mala calificación, afrontar el estrés de los exámenes o adaptarse a un nuevo entorno escolar. Los niños y adolescentes resilientes son aquellos que, a pesar de las dificultades, son capaces de mantener su equilibrio emocional y seguir adelante.

Por ejemplo, un niño resiliente podría ser aquel que, después de suspender un examen, se recupera emocionalmente y utiliza la experiencia para aprender y prepararse mejor para el siguiente examen. Lo mismo aplica para un adolescente resiliente, a quien además hay que equipar con habilidades para enfrentarse a la presión de sus compañeros siendo capaz de mantenerse firme en sus valores y tomar decisiones saludables.

Estrategia 1: Fomentar la autonomía y la autodirección

La autonomía es un pilar fundamental para el desarrollo de la resiliencia. Se trata de permitirles tomar decisiones sobre sus propios procesos de aprendizaje, fomentando la responsabilidad y la toma de decisiones informadas.

Para implementar esta estrategia, es necesario seguir los siguientes pasos:

Permitir la toma de decisiones

Desde elegir la ropa que se va a poner hasta decidir el orden de las tareas del hogar, darles la oportunidad de que tomen sus propias decisiones les ayudar a desarrollar su autonomía. Esto se aplica en el ámbito académico, donde se les debe permitir a los estudiantes tomar decisiones sobre cómo abordar sus tareas y proyectos.

Brindar orientación, no soluciones

Aunque es importante que tomen sus propias decisiones, es esencial que reciban orientación. En lugar de darles soluciones directas, ofrece consejos y orientación que les ayuden a tomar decisiones informadas.

Establecer expectativas claras

Para que sean autónomos, deben comprender qué se espera de ellos. Para esto hay que establecer expectativas claras y proporcionar un marco dentro del cual puedan tomar sus propias decisiones.

Fomentar la reflexión

La reflexión es un componente crucial de la autonomía. Animarlos a reflexionar sobre sus decisiones y acciones les ayuda a aprender de sus experiencias y a tomar mejores decisiones en el futuro.

Estrategia 2: Promover la solución de problemas

La solución de problemas es una habilidad vital para la resiliencia. Ayuda a los niños y adolescentes a enfrentar desafíos de manera efectiva y a aprender de sus experiencias.

Estos son los pasos para implementar la estrategia de promover la solución de problemas:

Generar oportunidades para la solución de problemas

Aquí entra en juego una serie de actividades de aula que requieran la resolución de problemas, juegos de lógica o situaciones de la vida real en las que tengan que encontrar una solución a un desafío.

Enseñar métodos de solución de problemas

Deben aprender métodos específicos de solución de problemas, como el método científico, el análisis de causas raíz o el pensamiento lateral. Estos métodos brindan un marco estructurado para abordar los desafíos.

Estimular el pensamiento crítico

Para resolver problemas, es necesario que aprendan a pensar críticamente. Esto significa cuestionar las suposiciones, evaluar la evidencia y considerar diferentes perspectivas.

Reforzar la perseverancia

La solución de problemas requiere perseverancia. Para eso es necesario enseñarles que está bien fracasar y que lo importante es aprender de los fracasos y seguir intentándolo.

Estrategia 3: Fomentar la comunicación efectiva

Esto es fundamental para la resiliencia. Los niños y adolescentes deben ser capaces de expresar sus sentimientos y pensamientos de manera eficaz y pedir ayuda cuando la necesiten.

A continuación, los pasos para fomentar este tipo de educación:

Enseñar habilidades de comunicación

Esto incluye habilidades de escucha, habilidades de expresión verbal y no verbal, y habilidades de asertividad. Deben aprender a expresar sus pensamientos y sentimientos de manera clara y respetuosa, y a escuchar a los demás con empatía.

Motivarlos a expresar sus sentimientos

Mientras más seguros y apoyados se sientan, más dispuestos estarán para expresar sus sentimientos. Para ello es necesaria la creación de un entorno seguro y de confianza en el que puedan compartir sus pensamientos y emociones.

Promover la empatía

La empatía es un componente clave de la comunicación efectiva, para desarrollarla es necesario que aprendan a entender y compartir los sentimientos de los demás.

Proporcionar oportunidades para la práctica

La comunicación efectiva es una habilidad que se desarrolla con la práctica. Se pueden dar oportunidades para practicar la comunicación en diversas situaciones, tanto en el aula como en el hogar.

Estas son algunas de las tantas estrategias que implementamos en el CBK para fomentar la resiliencia entre nuestros estudiantes, las hemos compartido para que te sirvan como base para desarrollar estrategias que puedas implementar en casa.

Te invitamos a conocer nuestro proceso de admisión.